valenciadiario.com / valenciadiario.es

Diario digital Progresista / Ecologista / Solidario / Defensa del trabajador / Defensa del consumidor / Defensa de los animales


Informe a Toda Costa 2019
Foto: Greenpeace/2019

Fuente:
Greenpeace
Valencia 27
de junio de 2019

GREENPEACE PRESENTA SU INFORME A TODA COSTA 2019

 

• El 23% de los hábitats naturales costeros de la Comunitat Valenciana está amenazado por la urbanización masiva.
• La Comunitat Valenciana es la segunda comunidad autónoma más urbanizada de todo el litoral español.
• Cala Mosca, en Orihuela (Alicante), amenazada por un proyecto urbanístico repleto de irregularidades, alberga especies de plantas protegidas específicamente por legislación y catalogadas como vulnerables.
• Los ecosistemas costeros no reconocidos por las figuras de protección de la naturaleza son vulnerables al desarrollo de futuras actividades, principalmente turístico-residenciales, pero también industriales o de agricultura intensiva.
• Catalunya, Andalucía y Euskadi encabezan, junto a la Comunitat Valenciana, el ránking de comunidades amenazadas por el resurgir de la urbanización masiva.

La Comunitat Valenciana alberga una gran proporción de hábitats naturales costeros fuera de las figuras de protección de la naturaleza, un 23%, un hecho preocupante dada la gran presión urbana que sufre, donde la superficie urbanizada es más del doble que la superficie de hábitats naturales carentes de protección. Así lo señala el informe ‘A Toda Costa 2019’, elaborado por Greenpeace en colaboración con el Observatorio de la Sostenibilidad, que este año pone el foco en las áreas naturales que todavía quedan en la costa tras la urbanización masiva de las últimas décadas y en las amenazas que enfrentan.

En total, los hábitats naturales costeros fuera de los espacios de protección de la naturaleza ocupan 37.931 hectáreas (379 kilómetros cuadrados), de los que un 86,1% han sido catalogados de interés comunitario por la Unión Europea y un 20,4% como prioritarios para su conservación. Además, alberga hasta ocho hábitats naturales prioritarios fuera de dichos espacios. Un área que debería ser reconocida y protegida, especialmente por la amenaza que se cierne sobre esta costa mediterránea.

La Comunitat Valenciana tiene un 22,9% de la costa urbanizada, lo que la convierte en la segunda comunidad autónoma más urbanizada de todo el litoral español. Además, varios megaproyectos urbanísticos diseñados hace años durante la burbuja inmobiliaria que con la crisis económica quedaron parados se han vuelto a reactivar ahora. En cada provincia podemos destacar un megaproyecto ubicado en primera línea de mar. En Castellón es el caso de “PAI Doña Blanca Golf” (Torreblanca), en Valencia es el llamado “Manhattan de Cullera” (Cullera) y en Alicante el proyecto “UE2 Alameda del Mar” (Orihuela), sobre la última playa que queda sin urbanizar del municipio, Cala Mosca.

Alicante es la provincia cuya costa está más urbanizada de las tres provincias valencianas. Un ejemplo que representa lo que está teniendo lugar en la costa valenciana es Cala Mosca (Orihuela, Alicante), una playa natural que alberga especies de plantas catalogadas como vulnerables, como la jarilla cabeza de gato (Helianthemum caput-felis) y protegidas específicamente por legislación. Pero la playa está amenazada por un proyecto urbanístico plagado de irregularidades. La zona afectada está clasificada como ‘suelo en transición’ por el PATIVEL, el Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral, aprobado por la Generalitat en 2018. La norma ideada para la conservación de suelos de elevada calidad ambiental y paisajística introduce restricciones para urbanizar en primera línea de playa y establece un plazo para devolver a terreno rústico el suelo urbanizable sin desarrollar. Esto supone que si pasan más de cinco años sin que se lleve a cabo el proyecto urbanístico de Cala Mosca el suelo pasa a ser no urbanizable y esta playa y sus especies se salvarían en el año 2023.

INFORME A TODA COSTA 2019: PÉRDIDA MASIVA DE BIODIVERSIDAD

Según el informe, el 22,2% de los hábitats naturales de la costa española se ubican fuera de las figuras de protección de la naturaleza; se trata de 519.000 hectáreas de ecosistemas de gran valor pero carentes de protección, de los que un 56,9% están considerados de interés comunitario por la Unión Europea y un 28,8% prioritarios para su conservación.

Las comunidades cuyos ecosistemas desprotegidos experimentan mayor presión humana son, además de Comunitat Valenciana, Catalunya, Andalucía y Euskadi, ya que la superficie urbanizada supera con creces la extensión de dichos hábitats que, al no tener reconocido su valor, son más vulnerables a futuros planeamientos urbanísticos y a los impactos indirectos de la urbanización masiva: contaminación, acumulación de basura, vertidos o falta de cuidado por parte de las administraciones, entre otros.

De estas regiones, la Comunitat Valenciana y Andalucía destacan por la combinación de una gran presión humana con una elevada tasa de hábitats naturales costeros desprotegidos (el 23% y el 19%, respectivamente) a lo que se le añade unas características óptimas para el turismo, lo que constituye el cóctel perfecto para la destrucción de más ecosistemas.

Es curioso el hecho de que la mayor proporción de ecosistemas costeros desprotegidos se da en la costa norte (Asturias, Cantabria, Galicia y Euskadi). En muchos casos, se trata de hábitats seminaturales ligados a actividades agrarias tradicionales, pero que también albergan una gran extensión de hábitats calificados por la UE de interés comunitario y prioritarios para su conservación. Por todo ello, señala el informe, estas regiones tienen todavía mucho trabajo por delante.

El informe de Greenpeace concluye que es necesario un mayor esfuerzo de las políticas de protección de la biodiversidad y reitera la urgencia de las actuaciones sobre el litoral. Hay extensas áreas de hábitats naturales que necesitan ser protegidas antes de que puedan verse afectadas por la urbanización. Además, para revertir la tendencia de pérdida de biodiversidad, los esfuerzos deberían complementarse con la restauración de áreas degradadas, especialmente la recuperación al dominio público de las zonas privatizadas ilegalmente.

“Al actual contexto de pérdida de biodiversidad mundial, en el que la primera causa de extinción de especies es la artificialización del suelo, se suma el resurgir actual del desarrollo urbanístico en la costa, por lo que hemos de poner en valor la biodiversidad que aún no ha sucumbido al ladrillo antes de que sea demasiado tarde”, asegura Paloma Nuche, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace.

 

• © valenciadiario.com © valenciadiario.es - 2015-2019 (Todos los derechos reservados).
• Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de esta Web, salvo autorización expresa de valenciadiario.com, o de valenciadiario.es.
• Queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32,1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad Intelectual. 
• Queda prohibida la distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta Web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.